miércoles, 29 de mayo de 2013

Pensando en el tren

Desde chico me di cuenta que me gusta viajar, pero un viaje largo como de vacaciones sino en tren o colectivo viajes rutinarios. Tal vez de casa al colegio o como ahora del trabajo a casi todos lados. Es entretenido mirar por la ventana y reconocer casas, calles, grafitis, cosas en general. Pero lo que mas me gusta de estos viajes es la claridad de pensamiento. Es como algo inesperado de golpe recordar algo y lo analizas. Pensas y te decís para tus adentros: " Ah... era eso. Mira vos que fácil". Y casi con la misma facilidad que resolviste eso te pones a recordar cosas de la infancia o analizar problemas actuales.
Si se lo ponen a pensar es de lo mas común ver miradas abstraídas y perdidas en los transportes públicos. Yo soy uno de esos.
Me encanta ponerme los auriculares y pensar en cuanta idea perdida y remota se aparezca flotando por lo recóndito de mi ser. Muchas veces logro llegar a buenas afirmaciones sobre la vida por ejemplo una de las ultimas fue : "La vida apesta. Pero tenemos que estar agradecidos por eso. Hay que estar vivo para poder oler. Y la vida apesta. Apesta a seres vivos, a vivencias, transpiración y a la comida de nuestras abuelas o madres. Si la vida apesta pero que suerte que podemos estar ahí para impregnarnos de su aroma".
Asi que bueno que la vida apeste resulta ser algo bueno que también sirve para darnos que estamos vivos.