miércoles, 29 de mayo de 2013

Pensando en el tren

Desde chico me di cuenta que me gusta viajar, pero un viaje largo como de vacaciones sino en tren o colectivo viajes rutinarios. Tal vez de casa al colegio o como ahora del trabajo a casi todos lados. Es entretenido mirar por la ventana y reconocer casas, calles, grafitis, cosas en general. Pero lo que mas me gusta de estos viajes es la claridad de pensamiento. Es como algo inesperado de golpe recordar algo y lo analizas. Pensas y te decís para tus adentros: " Ah... era eso. Mira vos que fácil". Y casi con la misma facilidad que resolviste eso te pones a recordar cosas de la infancia o analizar problemas actuales.
Si se lo ponen a pensar es de lo mas común ver miradas abstraídas y perdidas en los transportes públicos. Yo soy uno de esos.
Me encanta ponerme los auriculares y pensar en cuanta idea perdida y remota se aparezca flotando por lo recóndito de mi ser. Muchas veces logro llegar a buenas afirmaciones sobre la vida por ejemplo una de las ultimas fue : "La vida apesta. Pero tenemos que estar agradecidos por eso. Hay que estar vivo para poder oler. Y la vida apesta. Apesta a seres vivos, a vivencias, transpiración y a la comida de nuestras abuelas o madres. Si la vida apesta pero que suerte que podemos estar ahí para impregnarnos de su aroma".
Asi que bueno que la vida apeste resulta ser algo bueno que también sirve para darnos que estamos vivos.



lunes, 4 de febrero de 2013

Libre

..y ahora corre libre, desbocado y desenfrenado. Que el cielo no sea el limite y que la noche no alcance al día.
Que viva, que sienta, que sufra y experimente. Que se caiga, se levante y que aprenda.
Le sonríe al mundo y hace caso omiso de viejas costumbres. No baja la mirada ante nadie y no deja que lo lastimen.
Ya no hace falta armadura ni empuñadura, el mundo sabe mejor siendo libre de uno mismo. Desbocado y desenfrenado de penas, de errores que pesan y recuerdos que atormentaban.
Y ahora corre libre, liviano, feliz. No hay felicidad como la de la que se consigue al despertar de una pesadilla auto-impuesta.
Que lindo se siente correr cuando se que el cielo no es el limite, que la noche no va a alcanzar el día  que las miradas ya no pesan, que la armadura es innecesaria como la empuñadura, que mis palabras no me pesan, que los recuerdos son solo eso y que la meta la encontré en tus brazos.

Y ahora corro libre y mi única meta es ver que tan lejos nos lleva esta felicidad que hoy siento.