Mientras avanzo el camino parece mas empinado, me doy cuenta que cada vez menos gente va hace el mismo lado que yo. A medida que el camino se hace empinado no pareciera que se me complicara el paso. No siento un mayor cansancio que el que hubiese sentido en el camino anterior.
Me tome un descanso a la sombra de un árbol, si bien no estaba cansado decidí hacerlo, vi a la distancia una mujer mayor que con dificultad avanzaba en este camino. Sus piernas parecían que fuesen a doblegarse ante en peso de los años. Pero aun su paso era continuo sin parar un segundo y sin quitar la vista al horizonte. Un muchacho mucho mas joven paso a su lado a un paso ligero y ni siquiera noto su presencia. Un joven robusto de apariencia atlética paso corriendo velozmente si siquiera fijarse quien estaba a su lado. Me sentí intrigado por lo que paso luego. Una tenue sonrisa se dibujo en el rostro de la anciana quien se detuvo y saco algo de su bolso de mano, lo sostuvo un rato y luego volvió a guardarlo.
Mi intriga fue tan grande que corte con mi descanso para acercarme a esta señora. La salude cortésmente y así mismo ella respondió. Le pregunte si podía acompañarla y ella dijo que todos éramos libres de hacer lo que quisiéramos si con eso no molestabas a nadie mas. Durante todo ese día camine a su lado. Hablando de cuanto tema se me ocurriera, me contó su vida, sus logros y por que era que seguía caminando siendo tan anciana. Llegada la noche nos sentamos y seguimos hablando. El sueño se apodero de mí pero la charla era muy interesante. Me dormí escuchando el sonido de su vos.
Al otro día ya no estaba, no me preocupe por q sabia que volvería a verla. Ella me dijo que en el lecho de muerte de su marido ella le prometió encontrar nuevamente la felicidad y no descansar hasta hacerlo. Se que mas adelante voy a encontrarla de nuevo. Ahora tengo que seguir mi camino.
Vi a un costado del camino al joven que había visto el día anterior, estaba de rodillas en el piso con la cabeza gacha. Me acerque a el y escuche que entre dientes decía que no se puede hacer camino solo con avanzar y entre sollozos repetía la mismo una y otra vez trate de acercarme pero me alejo con gritos in entendibles. Fue algo extraño ver a alguien tan joven rindiéndose. Mas adelante vi al joven atlético apoyando su espalda contra un árbol seco este maldecía a los cuatro vientos diciendo como era que no podía seguir con su camino si se había estado preparando por mucho tiempo, ni siquiera trate de acercarme pues estaba haciendo una rabieta digna de un infante. Llegada la tarde reconocí una figura en el horizonte la señora seguía su paso. La alcancé, la salude y le dije que esta vez no podía acompañarla en su camino puesto que yo tenia el mío que seguir. Ella me saludo y dijo bien por ti no se puede avanzar sin una meta, estate seguro que solo con una meta por alcanzar se puede avanzar con paso firme.
Seguí caminando.
lunes, 16 de febrero de 2009
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2 comentarios:
La amargura procede casi siempre de no recibir un poco más de lo que se da: el sentimiento de no efectuar un buen negocio.
La amargura procede casi siempre de no recibir un poco más de lo que se da: el sentimiento de no efectuar un buen negocio.
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