Intentando cambiar de rumbo, resuenan en mi cabeza como rayos. Buscando un nuevo mañana, un enfoque diferente y ahi retumban nuevamente. Cada cambio, trae consigo un latigo. Una salida facil ante el problema de turno.
Es facil escuchar un latigazo en la cabeza cuando un problema recurrente nos ataca. Es como esa contravos del subconciente que nos dice para la derecha no, no leas eso, no comas aquellos, no beses a tal otra. Es facil escapar, pero no es facil dejar de escucharlos. Es como un viejo vicio, sabes que podes volver a el.
Los viejos vicios no se van, nunca se van y los latigos son su manera de hacernos saber que siguen ahi. Entonces es como una dieta para la cabeza, saber de que alimentarnos. Al saberlo escuchamos los latigos pero no nos hacemos de ellos para avanzar. Una vez que se logra esto el ruido que escuchabamos como rayos al asecho sonaran ahora como campanazos de triunfo sobre viejos vicios.
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